Las pequeñas espinas son pequeñas es una reflexión sobre la propia vida, realizada desde la mitad del camino. Por sus poemas discurre la nostalgia, el amor, el entusiasmo, la pérdida, la Historia, la amistad y la interiorización de todo ello. Sobre la obra ganadora, el Jurado subrayó “su variedad temática y su riqueza al jugar con distintas tradiciones poéticas.

Tiene un tono musical intenso que combina la capacidad de comunicación con la intuición lírica”. Lenguaje y vida, experiencia trascendida en la palabra, inspiración y búsqueda, reflexión, emoción, sentir profundo, paisaje y paisanaje, el “yo” y la otredad en un mismo ser, en una especie de suerte de alquimia que ahonda en la concepción del mundo desde el mundo interior de la poeta. Desde el primer poema contenido en Las pequeñas espinas son pequeñas, hallamos el latir de la vida, la frescura del verso y el temblor de la palabra. Formalmente impecables, con un ritmo sostenido que arrastra al lector y con una coherencia discursiva digna de resaltar, los poemas de Las pequeñas espinas son pequeñas nos van dando cuenta de las vicisitudes de un yo que indaga en su pasado para comprenderse, pero también delega en la otredad y en la experiencia ajena el sentido último de la existencia. Al yo que vamos descubriendo a medida que nos internamos en las páginas del libro no se le puede acusar de egolatría, antes bien, es un yo fraternal y solidario con el que resulta muy difícil estar en desacuerdo, por eso, al concluir la lectura nos asalta una sensación de complicidad irresistible.