A partir de aquellos años de mediados del XIX en que Gil de Zárate publica la primera Historia de la Literatura, pensada sobre todo para que los alumnos de los institutos de Segunda Enseñanza se inicien en los aprendizajes literarios, asistimos a un paulatino desplazamiento de las retóricas y, a su vez, al abandono de la oralidad en los centros educativos.Con este ensayo hemos querido vencer la tradición silente que ha predominado en la escuela española de la modernidad para reivindicar, por un lado, la tradición escolar de las retoricas, que prestó una especial atención al hecho de hablar bien desde tiempos inmemoriales, y por otro, las prácticas escolares renovadoras de la Institución Libre de Enseñanza. Para lograr tal objetivo, hemos hecho un diagnóstico, mediante un estudio empírico con escolares almerienses, a partir del cual realizamos propuestas didácticas que nos permitan recuperar el discurso oral en la escuela actual.